Quisiera un corazón de puro hielo,
copo de fría nieve, blanca escarcha,
un corazón gélido por fuera,
dentro derretido en gotas de agua.
Quisiera derramar su contenido,
ir dejando a mi paso huella de agua,
no aprender a beberme para adentro,
no querer ser aprendiz de no dar agua.
Quisiera que al beber tu sed saciases,
saciándose mi sed porque te sacias,
de un agua de corazón tan derretido,
porque siendo de hielo sólo es agua.
C. R. C. (22-12-09)
martes, 22 de diciembre de 2009
sábado, 19 de diciembre de 2009
¿Te atreves? ¿Osas?
Dijiste que ni una queja,
que ni una letra doliente,
ni tan siquiera un reproche.
Y te callaste, y te callas,
y ni tan siquiera hablas…
Enmudecida por dentro,
de pronto se hizo otra.
¡Otra! ¡Otra! ¡Otra!
¡Fuera ella! ¡Desterrémosla!
¡Acallemos a la loca!
¡Larga vida a esta otra!
Enmudecerle la voz,
allí donde la voz no nombra.
¡Que no pronuncie palabras!
¡Que no se abra su boca…!
¡Que no sienta! ¡Que no ame!
¡Que no quieren fastidiarla!
¡Que no quieren enfadarla!
¡Que no quieren otra cosa…!
El silencio se haga eco
del palpitar de la loca,
son latidos acallados,
por su mano y por su boca.
La muda muda de muda,
cubierta de falsas ropas,
va vestida de cordura,
enmudeciendo a la loca.
C. R. C (19-12-09)
Dijiste que ni una queja,
que ni una letra doliente,
ni tan siquiera un reproche.
Y te callaste, y te callas,
y ni tan siquiera hablas…
Enmudecida por dentro,
de pronto se hizo otra.
¡Otra! ¡Otra! ¡Otra!
¡Fuera ella! ¡Desterrémosla!
¡Acallemos a la loca!
¡Larga vida a esta otra!
Enmudecerle la voz,
allí donde la voz no nombra.
¡Que no pronuncie palabras!
¡Que no se abra su boca…!
¡Que no sienta! ¡Que no ame!
¡Que no quieren fastidiarla!
¡Que no quieren enfadarla!
¡Que no quieren otra cosa…!
El silencio se haga eco
del palpitar de la loca,
son latidos acallados,
por su mano y por su boca.
La muda muda de muda,
cubierta de falsas ropas,
va vestida de cordura,
enmudeciendo a la loca.
C. R. C (19-12-09)
jueves, 10 de diciembre de 2009
Me duele el brazo izquierdo
-punzante, insidioso, doloroso-
Me duele el lado izquierdo
-más punzante, más insidioso, más doloroso-
Si introdujese brazo en lado
-brazo izquierdo en lado izquierdo-
El brazo acariciaría al lado
-punzante, insidiosa, dolorosamente-
El lado cobijaría al brazo
-suave, tierna, incondicionalmente-
No puedo introducir brazo en lado
-cómo mitigar tanto dolor-
Suave, tierna, humanamente
-cómo hacerles saber que no están solos-
Doloridos, brazo en lado, doloridos
-entre los dos, con los dos, por los dos-
Izquierdo con izquierdo
-brazo, lado, corazón-
C. R. C. (10-12-09)
-punzante, insidioso, doloroso-
Me duele el lado izquierdo
-más punzante, más insidioso, más doloroso-
Si introdujese brazo en lado
-brazo izquierdo en lado izquierdo-
El brazo acariciaría al lado
-punzante, insidiosa, dolorosamente-
El lado cobijaría al brazo
-suave, tierna, incondicionalmente-
No puedo introducir brazo en lado
-cómo mitigar tanto dolor-
Suave, tierna, humanamente
-cómo hacerles saber que no están solos-
Doloridos, brazo en lado, doloridos
-entre los dos, con los dos, por los dos-
Izquierdo con izquierdo
-brazo, lado, corazón-
C. R. C. (10-12-09)
domingo, 29 de noviembre de 2009
Si no existiesen los amores contrariados no habría lírica.
Los amores contrariados crearon la lírica.
Un poema es un grito de amor en letras mudas.
Grito...
...¡AMOR!
No hay ondas en el aire.
No hay vibración que expanda el grito pronunciado.
Susurro...
...amorrrrrrr.
Mis labios se entreabren.
El vapor de mi aliento aletea en el cuarto.
Las ventanas cerradas...
... la puerta bien abierta.
El susurro ascendente recorre mi cabello.
El pecho se vacía, soplándose en suspiro.
El templado susurro se eleva en espirales.
Su frecuencia es tan débil, tan leve es el sonido,
que tan sólo atraviesa espacios circundantes..
Dos modos de decir...
...un grito y un susurro.
Cuatro letras calladas...
...dos sílabas latientes.
Aún vibrante en la lengua el último sonido,
del que amor es susurro, propagado en el nombre.
C. R. C. (29-11-09)
Los amores contrariados crearon la lírica.
Un poema es un grito de amor en letras mudas.
Grito...
...¡AMOR!
No hay ondas en el aire.
No hay vibración que expanda el grito pronunciado.
Susurro...
...amorrrrrrr.
Mis labios se entreabren.
El vapor de mi aliento aletea en el cuarto.
Las ventanas cerradas...
... la puerta bien abierta.
El susurro ascendente recorre mi cabello.
El pecho se vacía, soplándose en suspiro.
El templado susurro se eleva en espirales.
Su frecuencia es tan débil, tan leve es el sonido,
que tan sólo atraviesa espacios circundantes..
Dos modos de decir...
...un grito y un susurro.
Cuatro letras calladas...
...dos sílabas latientes.
Aún vibrante en la lengua el último sonido,
del que amor es susurro, propagado en el nombre.
C. R. C. (29-11-09)
domingo, 22 de noviembre de 2009
Repetirse palabras, repetirse sonidos,
repetirse momentos, repetirse quejidos,
repetirse la nada, repetirse el vacío.
En el huerto, tomates. En el tajo, cuchillo.
Bacalao con cecina. Sin decir ya lo has dicho.
Un paseo despacio. Un olvido, un motivo.
Necesita el que dice. Al callar ya lo has dicho.
Respirar aire fresco. Mañana de domingo.
Era aquello sin nombre. Lo que nombra el olvido.
Y me olvido, y me callo, y me muero, y vacilo,
y me encuentro perdida, y sin ganas camino,
y quisiera dormirme y soñarme contigo.
Y repito palabras, y repito sonidos,
y repito momentos, y repito quejidos,
y me siento la nada y me entrego al vacío.
C. R. C. (22-11-09)
repetirse momentos, repetirse quejidos,
repetirse la nada, repetirse el vacío.
En el huerto, tomates. En el tajo, cuchillo.
Bacalao con cecina. Sin decir ya lo has dicho.
Un paseo despacio. Un olvido, un motivo.
Necesita el que dice. Al callar ya lo has dicho.
Respirar aire fresco. Mañana de domingo.
Era aquello sin nombre. Lo que nombra el olvido.
Y me olvido, y me callo, y me muero, y vacilo,
y me encuentro perdida, y sin ganas camino,
y quisiera dormirme y soñarme contigo.
Y repito palabras, y repito sonidos,
y repito momentos, y repito quejidos,
y me siento la nada y me entrego al vacío.
C. R. C. (22-11-09)
viernes, 20 de noviembre de 2009
No habrá árbol donde diga que me lleven,
a su pie, para en raíz enraizarme
no hay rivera donde algas sean mi lecho
ni un océano para a sus brazos abrazarme.
No hay caminos que unos pasos caminaran,
no hay paredes que las sombras proyectasen,
no hay un nido que mis alas cobijase.
Desde antes, soledad, mi acompañante.
C. R. C. (20-11-09)
a su pie, para en raíz enraizarme
no hay rivera donde algas sean mi lecho
ni un océano para a sus brazos abrazarme.
No hay caminos que unos pasos caminaran,
no hay paredes que las sombras proyectasen,
no hay un nido que mis alas cobijase.
Desde antes, soledad, mi acompañante.
C. R. C. (20-11-09)
miércoles, 18 de noviembre de 2009
Hacía sol en la mañana, hacía fresco, era septiembre.
El cielo azul, gotas de lluvia en las baldosas de la terraza.
Eran las horas de la mañana,
el sol, el fresco, la puerta abierta,
gotas de lluvia en la terraza,
la mesa blanca, las cuatro sillas.
Adentro, el cuarto me reclamaba.
Pasear los ojos, grabarlo todo,
guardarlo dentro, como se guarda,
lo que no tiene donde guardarse,
lo que guardado es lo que guarda.
Aquella puerta, ventana abierta,
el sol que dentro se paseaba,
aquella lluvia que no mojaba.
Aquel momento, aquellos días,
aquella espera en la mañana.
Pasan las horas, pasan los días,
pasan las noches, pasan mañanas.
El sol calienta, la lluvia es dulce,
amor allí que nunca pasa.
Amor en besos que nunca pasan.
C. R. C. (18-11-09)
El cielo azul, gotas de lluvia en las baldosas de la terraza.
Eran las horas de la mañana,
el sol, el fresco, la puerta abierta,
gotas de lluvia en la terraza,
la mesa blanca, las cuatro sillas.
Adentro, el cuarto me reclamaba.
Pasear los ojos, grabarlo todo,
guardarlo dentro, como se guarda,
lo que no tiene donde guardarse,
lo que guardado es lo que guarda.
Aquella puerta, ventana abierta,
el sol que dentro se paseaba,
aquella lluvia que no mojaba.
Aquel momento, aquellos días,
aquella espera en la mañana.
Pasan las horas, pasan los días,
pasan las noches, pasan mañanas.
El sol calienta, la lluvia es dulce,
amor allí que nunca pasa.
Amor en besos que nunca pasan.
C. R. C. (18-11-09)
martes, 27 de octubre de 2009
El o que de tu o que a mi o que me incita,
va sonando a dislate, va sonando a acertijo.
Sonará a lo que suene, sin clave de cordura,
sin clave de otro sol que la puerta que lleva
donde fuera del mapa el ombligo contempla.
Entre pitos y flautas no se pasa la hora
en que apagando la luz no se apaga ella sola.
Encendida la llama de la vela sin fuego,
me recuerda a las hojas agitadas al viento,
chaparrón, granizada, suenan lluvia las hojas.
Ayer el sol del parque picoteaba en el banco,
de bermellón, a medias, pinta estrellas el suelo.
Miro el ovalo azul que prendí en el espejo,
el cristal de ese ángel con las alas doradas
y la araña que miro donde estuve alumbrada.
Alexandra es un nombre que despierta el recuerdo
el sonido de un móvil, un paraguas abierto,
un café, cuyo nombre se perdió en la memoria,
un ascensor que sube, una llave, una puerta,
una terraza al fondo, el calor de tu boca.
El o que que me llama sin que suene un sonido,
cuatro pasos de baile, nuestros cuerpos unidos,
aquel santo del nombre donde nada fue visto,
aquel rey que pasea recordando un camino,
aquellos locos dos donde el limbo imposible.
C. R. C. (27-10-09)
lunes, 14 de septiembre de 2009
Así fue como llegó el desencanto,
lentamente,
sigiloso,
quedamente...
acallándose de golpe todo el llanto,
expandiéndose,
vibrando,
tensionando
cada fibra de ese cuerpo va apagando...
señoreándose,
triunfante,
orgulloso
va llegando, va acallando, va apagando...
desencanto...
aterriza...
ameriza...
de la luna van cayendo los lunáticos.
Luna nueva,
ocultando,
en su cara tan oculta,
el desencanto.
Silenciosos van pasando los momentos,
silenciosos los momentos no pasados,
silenciosos los pasados,
silenciosos los silencios,
silencioso ese llanto que no suena,
silenciosa esa lagrima acallada,
silenciosos los silencios de las lagrimas,
silenciosos los no llantos,
silenciosos, en silencio,
en silencio, silenciados...
En silencio, tan a solas, los a solas silenciados.
C. R. C. (14-09-09)
lentamente,
sigiloso,
quedamente...
acallándose de golpe todo el llanto,
expandiéndose,
vibrando,
tensionando
cada fibra de ese cuerpo va apagando...
señoreándose,
triunfante,
orgulloso
va llegando, va acallando, va apagando...
desencanto...
aterriza...
ameriza...
de la luna van cayendo los lunáticos.
Luna nueva,
ocultando,
en su cara tan oculta,
el desencanto.
Silenciosos van pasando los momentos,
silenciosos los momentos no pasados,
silenciosos los pasados,
silenciosos los silencios,
silencioso ese llanto que no suena,
silenciosa esa lagrima acallada,
silenciosos los silencios de las lagrimas,
silenciosos los no llantos,
silenciosos, en silencio,
en silencio, silenciados...
En silencio, tan a solas, los a solas silenciados.
C. R. C. (14-09-09)
sábado, 15 de agosto de 2009
Cuando llegue a ti,
si alguna vez es que llego a ti,
tu recuerdo atraparé,
porque ya te conocí.
Mis ojos, sin ver,
Tantas veces en los tuyos yo miré
Tantas veces los susurros de un te quiero pronuncié.
Tantas veces en tu pecho mi cabeza reposé.
Cuando llegué a ti,
El camino que no existe encontraré
No habrá nada que me impida
Ni habrá nada que te impida ser él que tanto esperé.
Tú, estás en mí,
No lo sabes, pero tú estás en mí.
En el fondo de mis ojos, en su leve parpadeo,
en mis labios entreabiertos, susurrándote mi amor.
Y si tú no estás
Si no existes, si a mi lado hoy no estás,
te aseguro, vida mía,
que el camino que nos una, juntos vamos a cruzar.
C. R. C. (15-08-09)
si alguna vez es que llego a ti,
tu recuerdo atraparé,
porque ya te conocí.
Mis ojos, sin ver,
Tantas veces en los tuyos yo miré
Tantas veces los susurros de un te quiero pronuncié.
Tantas veces en tu pecho mi cabeza reposé.
Cuando llegué a ti,
El camino que no existe encontraré
No habrá nada que me impida
Ni habrá nada que te impida ser él que tanto esperé.
Tú, estás en mí,
No lo sabes, pero tú estás en mí.
En el fondo de mis ojos, en su leve parpadeo,
en mis labios entreabiertos, susurrándote mi amor.
Y si tú no estás
Si no existes, si a mi lado hoy no estás,
te aseguro, vida mía,
que el camino que nos una, juntos vamos a cruzar.
C. R. C. (15-08-09)
Y entre los mimbres se le fue escapando
aquel goteo de la miel del agua.
La que es tan dulce cuando el amor llega
y es tan amarga cuando él se marcha.
Y entre los mimbres del corazón trenzado,
se escucha el lento susurrar del agua:
No me contengas, fluir quiero libre.
No me aprisiones, que la sed me llama.
Un corazón de mimbre va goteando.
Su agua de miel al pasar derrama,
y en cada surco donde va cayendo
liban guijarros sedientos de agua.
C. R. C. (15-08-09)
aquel goteo de la miel del agua.
La que es tan dulce cuando el amor llega
y es tan amarga cuando él se marcha.
Y entre los mimbres del corazón trenzado,
se escucha el lento susurrar del agua:
No me contengas, fluir quiero libre.
No me aprisiones, que la sed me llama.
Un corazón de mimbre va goteando.
Su agua de miel al pasar derrama,
y en cada surco donde va cayendo
liban guijarros sedientos de agua.
C. R. C. (15-08-09)
jueves, 13 de agosto de 2009
Al llegar vino a mí aquella imagen
su color se pintaba en mi recuerdo,
caminé, ascendiendo, aquel sendero,
mientras iban mis pasos resonando.
Los maderos hacían de tantanes,
una música extraña iba surgiendo,
era el ritmo apurado del recuerdo,
era el sueño de verlas como antes.
Y llegué a la cima del camino,
me paré y bajé mi vista al lago,
me esforcé en encontrar algún vestigio
de esos dientes de verde entre el ramaje.
Y bajé con cuidado por las losas,
me senté a dos palmos de aquel agua,
a derecha e izquierda iba buscando
y por más que miré ya allí no estaban.
Brilla el lago y allí al fondo el mar se agita
el Atlántico ruge y me reclama
sigue el faro a lo lejos en la bruma,
sopla el viento y el ardiente sol apaga.
Y tumbada en la orilla me acaricias,
recorriéndome el cuerpo con tu arena,
me celebras, me calmas, me convidas
al frescor de tus aguas y entro en ellas.
C. R. C. (13-08-09)
su color se pintaba en mi recuerdo,
caminé, ascendiendo, aquel sendero,
mientras iban mis pasos resonando.
Los maderos hacían de tantanes,
una música extraña iba surgiendo,
era el ritmo apurado del recuerdo,
era el sueño de verlas como antes.
Y llegué a la cima del camino,
me paré y bajé mi vista al lago,
me esforcé en encontrar algún vestigio
de esos dientes de verde entre el ramaje.
Y bajé con cuidado por las losas,
me senté a dos palmos de aquel agua,
a derecha e izquierda iba buscando
y por más que miré ya allí no estaban.
Brilla el lago y allí al fondo el mar se agita
el Atlántico ruge y me reclama
sigue el faro a lo lejos en la bruma,
sopla el viento y el ardiente sol apaga.
Y tumbada en la orilla me acaricias,
recorriéndome el cuerpo con tu arena,
me celebras, me calmas, me convidas
al frescor de tus aguas y entro en ellas.
C. R. C. (13-08-09)
viernes, 31 de julio de 2009
La diferencia está en lo sabido
en haber aprendido a rebatirme
en haber despertado y comprendido
lo sabido sin tener que despertarme.
Mismo mes, mismos días, mismas horas,
misma piel, mismo cuerpo, misma carne,
mismo tú, misma yo, mismos nosotros,
tan distintos, tan opuestos, tan distantes.
La diferencia no estaba definida
por habernos dicho adiós más fácilmente
por habernos cambiado las rutinas
ni en la ausencia de la falta de faltarme.
Mismo tú, otra yo, otros nosotros,
misma sed, misma hambre, misma boca,
mismos labios, mismos dientes, mas cerrados,
por la ausencia de las ganas de saciarme.
La diferencia está en las ausencias
no en la tuya, es la mía la ausentante.
Adminístrate tú, a mí adminístrame,
soy yo ahora la que es administrable.
C. R. C. (31-07-09)
en haber aprendido a rebatirme
en haber despertado y comprendido
lo sabido sin tener que despertarme.
Mismo mes, mismos días, mismas horas,
misma piel, mismo cuerpo, misma carne,
mismo tú, misma yo, mismos nosotros,
tan distintos, tan opuestos, tan distantes.
La diferencia no estaba definida
por habernos dicho adiós más fácilmente
por habernos cambiado las rutinas
ni en la ausencia de la falta de faltarme.
Mismo tú, otra yo, otros nosotros,
misma sed, misma hambre, misma boca,
mismos labios, mismos dientes, mas cerrados,
por la ausencia de las ganas de saciarme.
La diferencia está en las ausencias
no en la tuya, es la mía la ausentante.
Adminístrate tú, a mí adminístrame,
soy yo ahora la que es administrable.
C. R. C. (31-07-09)
martes, 7 de julio de 2009
¿?¿?¿?¿?¿?¿?¿?¿?¿?¿?¿?¿?
Nada... nada... nada... nada.
N
A
D
A
Nada
En tu mar
Nada
Siempre
Nada
No te ahogues
¡Nada!
En tus aguas turbulentas,
en tus ríos de aguas mansas,
en el fondo de tus aguas,
dónde sea, cómo sea,
aunque ya no tengas ganas,
aunque dudes de ti misma,
aunque sientas como plomo
todo el peso que te aplasta,
sin pensarlo, sin motivos
y aún sin ganas, en la nada,
sola, nada, nada siempre,
siempre nada, nada, nada.
C. R. C. (06-07-09)
sábado, 20 de junio de 2009
El roce de una paloma en mi brazo...
El vuelo de una paloma rozó mi brazo...
Las alas de una paloma rozaron mi brazo...
Sentí el aleteo de la paloma en mi brazo...
Mis brazos sintieron el vuelo de unas alas...
Una paloma en vuelo tocó mi brazo...
El vuelo de una paloma rozó mi brazo...
Las alas de una paloma rozaron mi brazo...
Sentí el aleteo de la paloma en mi brazo...
Mis brazos sintieron el vuelo de unas alas...
Una paloma en vuelo tocó mi brazo...
paloma
alas
vuelo
roce
aleteo
brazo
No sé expresar la belleza de ese roce.
No puedo.
No sé.
C. R. C. (20-06-09)
jueves, 18 de junio de 2009
Hay para quien un poema es un protocolo innecesario
Hay para quien bailar consiste en un acercamiento previo
No necesitan a nadie
No entienden un sentimiento
Me gusta oír el silencio, me gusta oír lo que callan unos labios en silencio.
Me gusta ver ese baile del crepúsculo en el cielo.
Protocolos, sentimientos.
Innecesarios.
Inolvidable
Pronunciar un nombre acariciándolo
Escuchar mi nombre acariciado por unos labios
El deseo de besarlos, el deseo de excitarlos, el deseo...
Inolvidable.
Inolvidables protocolos innecesarios.
C. R. C. (18-06-09)
Hay para quien bailar consiste en un acercamiento previo
No necesitan a nadie
No entienden un sentimiento
Me gusta oír el silencio, me gusta oír lo que callan unos labios en silencio.
Me gusta ver ese baile del crepúsculo en el cielo.
Protocolos, sentimientos.
Innecesarios.
Inolvidable
Pronunciar un nombre acariciándolo
Escuchar mi nombre acariciado por unos labios
El deseo de besarlos, el deseo de excitarlos, el deseo...
Inolvidable.
Inolvidables protocolos innecesarios.
C. R. C. (18-06-09)
lunes, 15 de junio de 2009
Soñé, cuando era joven, soñé,
como tú, como todos,
todos soñamos,
todos fuimos jóvenes.
Pasó el tiempo,
segundo a segundo, año a año.
El tiempo no es joven ni viejo,
nosotros sí.
Nosotros nos vamos con el tiempo,
cada segundo del tiempo
nos lleva de nosotros,
nos vamos de nosotros.
Ahora no soy joven,
pero a veces no me acuerdo y sueño.
Lo malo es que de vez en cuando:
recuerdo.
Recuerdo que no soy joven,
recuerdo que ya no es tiempo de sueños,
entonces...
una lagrima se desliza y lloro.
Otras veces no me acuerdo,
entonces sueño,
entonces todo es posible todavía,
pero guardo una mala costumbre:
Me acuerde o no me acuerde,
sueñe o no sueñe, ocurre,
siempre ocurre,
una lagrima se desliza por mi mejilla y lloro.
C. R. C. (15-06-09)
como tú, como todos,
todos soñamos,
todos fuimos jóvenes.
Pasó el tiempo,
segundo a segundo, año a año.
El tiempo no es joven ni viejo,
nosotros sí.
Nosotros nos vamos con el tiempo,
cada segundo del tiempo
nos lleva de nosotros,
nos vamos de nosotros.
Ahora no soy joven,
pero a veces no me acuerdo y sueño.
Lo malo es que de vez en cuando:
recuerdo.
Recuerdo que no soy joven,
recuerdo que ya no es tiempo de sueños,
entonces...
una lagrima se desliza y lloro.
Otras veces no me acuerdo,
entonces sueño,
entonces todo es posible todavía,
pero guardo una mala costumbre:
Me acuerde o no me acuerde,
sueñe o no sueñe, ocurre,
siempre ocurre,
una lagrima se desliza por mi mejilla y lloro.
C. R. C. (15-06-09)
domingo, 14 de junio de 2009
¿Por qué tú me provocas que se erice mi vello?
¿Por qué siento en mí este escalofrío intenso?
¿Por qué necesito decirte lo que estoy sintiendo?
¿Por qué vuelvo a prenderme de ti cada vez que me alejo?
¿Qué me excita en tu nombre, en tu boca?
¿Qué me hizo llorar en tu voz al oír un te quiero?
¿Qué me rompe por dentro?
¿Qué tormenta, qué mar de mareas me nace tan dentro?
¿Por qué me estremezco?
¿Por qué mi boca se calla y mi cuerpo se vuelve de fuego?
¿Por qué motivo tú eres por quien se me abren las carnes?
¿Por qué solamente por ti se me vuelve de miel el silencio?
Y eres tú quien provoca mi cuerpo.
Y eres tú quien me hace sentir la ternura.
Y eres tú quien escribe en mí versos.
Y eres tú... y me vuelvo poeta sin serlo.
Ese hombre que no tuvo rostro,
que sentí tan ausente de mí,
que era un puro misterio,
y aún sabiendo... aún sabiendo...
Ese hombre me hizo sentir la mujer que llevaba por dentro,
despertó a la dormida, a la ausente, a la prisionera de mí,
y rendí ante él mis banderas, mi orgullo, mi genio,
mi saber ser mujer sin un hombre, mi bravura, mi empeño.
Me rendí prisionera, ante él,
ante él... que jamás me pidió...
ante él... que jamás me ofreció...
ante él... que no quería sufrir ni provocar sufrimiento.
No pensó que el amor pudo en mí convertirlo en mi dueño.
Ese hombre, al que voy a besar, al que voy a sentir desnudándome el cuerpo,
recorriendo mi piel palmo a palmo, mientras le beso entero,
y sentir que sus manos en mí causan este misterio
Y me vuelvo de miel y a la vez siento en mí este fuego,
que me quema, me late, me abre y humedece mi sexo.
Y mi boca recorre su cuerpo, y mis manos se enredan en él,
y le atrapo, y le beso, y enredados los dos... se desborda el deseo.
Y nos late el calor de la piel, el calor de los cuerpos...
Y nos pienso... recorriéndonos los dos poco a poco...
Y ahora mismo nos pienso... y nos duele el deseo...
Y nos siento... respirando gimientes... jadeantes sin freno...
E imagino tus ojos... imagino tu pelo...
imagino estas bocas besándose...
te imagino fundido en mi cuerpo... y muriéndonos...
alcanzando ese instante total, delicado, brutal del orgasmo perfecto.
C. R. C. (13-06-09)
¿Por qué siento en mí este escalofrío intenso?
¿Por qué necesito decirte lo que estoy sintiendo?
¿Por qué vuelvo a prenderme de ti cada vez que me alejo?
¿Qué me excita en tu nombre, en tu boca?
¿Qué me hizo llorar en tu voz al oír un te quiero?
¿Qué me rompe por dentro?
¿Qué tormenta, qué mar de mareas me nace tan dentro?
¿Por qué me estremezco?
¿Por qué mi boca se calla y mi cuerpo se vuelve de fuego?
¿Por qué motivo tú eres por quien se me abren las carnes?
¿Por qué solamente por ti se me vuelve de miel el silencio?
Y eres tú quien provoca mi cuerpo.
Y eres tú quien me hace sentir la ternura.
Y eres tú quien escribe en mí versos.
Y eres tú... y me vuelvo poeta sin serlo.
Ese hombre que no tuvo rostro,
que sentí tan ausente de mí,
que era un puro misterio,
y aún sabiendo... aún sabiendo...
Ese hombre me hizo sentir la mujer que llevaba por dentro,
despertó a la dormida, a la ausente, a la prisionera de mí,
y rendí ante él mis banderas, mi orgullo, mi genio,
mi saber ser mujer sin un hombre, mi bravura, mi empeño.
Me rendí prisionera, ante él,
ante él... que jamás me pidió...
ante él... que jamás me ofreció...
ante él... que no quería sufrir ni provocar sufrimiento.
No pensó que el amor pudo en mí convertirlo en mi dueño.
Ese hombre, al que voy a besar, al que voy a sentir desnudándome el cuerpo,
recorriendo mi piel palmo a palmo, mientras le beso entero,
y sentir que sus manos en mí causan este misterio
Y me vuelvo de miel y a la vez siento en mí este fuego,
que me quema, me late, me abre y humedece mi sexo.
Y mi boca recorre su cuerpo, y mis manos se enredan en él,
y le atrapo, y le beso, y enredados los dos... se desborda el deseo.
Y nos late el calor de la piel, el calor de los cuerpos...
Y nos pienso... recorriéndonos los dos poco a poco...
Y ahora mismo nos pienso... y nos duele el deseo...
Y nos siento... respirando gimientes... jadeantes sin freno...
E imagino tus ojos... imagino tu pelo...
imagino estas bocas besándose...
te imagino fundido en mi cuerpo... y muriéndonos...
alcanzando ese instante total, delicado, brutal del orgasmo perfecto.
C. R. C. (13-06-09)
jueves, 11 de junio de 2009
Ruega por mí para que no llueva,
invéntate una danza pro no lluvia,
necesito del sol para abrigarme
de la nube de gris que trae la lluvia.
Rogativas pro-sol, pro-andariegas,
letanías sin cuentas de un rosario,
nunca supe rezarle a los inciensos
ni a las aguas benditas de una pila.
De rezares rezados en voz baja,
de rodillas envuelta entre silencios,
de algún velo de tul sobre mi cara,
de los cirios de cera decreciendo.
Rogativa de sol rompiendo nubes
por aquellos que sin rezar rezaron
por los que son eternos peregrinos
por los que son las cuentas del rosario.
Ruega un ruego sin latines ni incensarios,
sin estolas, sin albas, sin breviarios,
donde sea ofrecida en sacrificio,
cual pasión, rosa herida en el calvario.
C. R. C. (11-06-09)
viernes, 5 de junio de 2009
Porque habiendo estado, nuevamente,
a dos pasos del borde del abismo,
precipicio interior, negro agujero,
argonauta sin patria me he sentido.
Se escuchaban los cantos de sirena,
Circe, ansiosa, celebraba ya su triunfo,
la Medusa, de horrenda cabellera,
asomaba al cristal donde me miro.
Me he sentido de nuevo prisionera
en la cárcel interior donde no habito,
donde el negro color que se pasea,
no es el negro color con que me visto.
Rojo ardiente, carbón negro, negro y rojo,
dos colores que al vestirlos son mi símbolo,
del carbón, frío, inerte, cuerpo fósil,
y del fuego, llama ardiente, pulso ígneo.
Amo el fuego que al carbón de piedra toca,
ambos, juntos, se consuman, se celebran,
se transforman, se transmiten, se fusionan,
son mi puedo, son mi quiero, debo unirlos.
Porque habiéndome sentido la perdida,
la que sobra, la que no tiene su sitio,
la que estorba a ella misma, la extranjera,
la que para vivir no halla un motivo.
Porque intento lo único que puedo,
no olvidarme de mí, no abandonarme,
a buscarme, sedienta de mí vengo,
a invitarme, una vez más, a acompañarme.
C. R. C. (05-06-09)
a dos pasos del borde del abismo,
precipicio interior, negro agujero,
argonauta sin patria me he sentido.
Se escuchaban los cantos de sirena,
Circe, ansiosa, celebraba ya su triunfo,
la Medusa, de horrenda cabellera,
asomaba al cristal donde me miro.
Me he sentido de nuevo prisionera
en la cárcel interior donde no habito,
donde el negro color que se pasea,
no es el negro color con que me visto.
Rojo ardiente, carbón negro, negro y rojo,
dos colores que al vestirlos son mi símbolo,
del carbón, frío, inerte, cuerpo fósil,
y del fuego, llama ardiente, pulso ígneo.
Amo el fuego que al carbón de piedra toca,
ambos, juntos, se consuman, se celebran,
se transforman, se transmiten, se fusionan,
son mi puedo, son mi quiero, debo unirlos.
Porque habiéndome sentido la perdida,
la que sobra, la que no tiene su sitio,
la que estorba a ella misma, la extranjera,
la que para vivir no halla un motivo.
Porque intento lo único que puedo,
no olvidarme de mí, no abandonarme,
a buscarme, sedienta de mí vengo,
a invitarme, una vez más, a acompañarme.
C. R. C. (05-06-09)
jueves, 4 de junio de 2009
Es tan difícil convencer al otro de que se le ama, es tan difícil convencernos de que nos aman.
Y sin embargo, algo dentro nos lo grita, algo sin voz, sin piel, ni manos, sin palabras, sin sonidos. Es un arañazo, un arco iris, un torrente de dicha y un naufragio.
Y seguimos sintiendo tanto miedo a que no sea amor y equivocarnos
Y seguimos sintiendo tan a dentro cuando amor es amor aún sin llamarlo.
Y en el fondo sabemos que aunque duela, aunque no sea amor lo que obtengamos, hemos sido tocados por la única inmortal condición del ser humano.
No se mata el amor aunque se quiera, no se olvida el amor de recordarlo, no se puede contra él de otra manera que vivir sin amor anestesiados.
C R. C. (04-05-06)
Y sin embargo, algo dentro nos lo grita, algo sin voz, sin piel, ni manos, sin palabras, sin sonidos. Es un arañazo, un arco iris, un torrente de dicha y un naufragio.
Y seguimos sintiendo tanto miedo a que no sea amor y equivocarnos
Y seguimos sintiendo tan a dentro cuando amor es amor aún sin llamarlo.
Y en el fondo sabemos que aunque duela, aunque no sea amor lo que obtengamos, hemos sido tocados por la única inmortal condición del ser humano.
No se mata el amor aunque se quiera, no se olvida el amor de recordarlo, no se puede contra él de otra manera que vivir sin amor anestesiados.
C R. C. (04-05-06)
jueves, 28 de mayo de 2009
No es un poema, mi amor, lo que te pido
no es una larga carta hecha de frases,
ni siquiera un discurso entretenido
no, mi amor, es tu amor tu mejor verso,
sí, mi amor, eres tú el que en mí escribe.
Lo que pide a tu amor el amor mío,
es sentirme besada tan adentro
que no importe el estar o no vestidos,
por sentirnos amados aún sin cuerpos,
por amarnos de lejos y sentirnos.
Imagina esa forma de estar solos,
enredados los dos de tal manera,
que mi cuerpo y el tuyo sean dos cuencos
portadores de quien nació sin cuerpo,
derramándose de amor para inundarse.
Poro a poro, exudándonos, fluyéndonos,
gota a gota de amor transfusionándonos,
dos amores que usan los dos cuerpos,
para fundiéndose en uno celebrarse
en un traspaso de amores cuerpo a cuerpo.
El amor ya está hecho, no hay que hacerlo,
nos inflama por dentro, nos impulsa,
a olvidarnos los dos de las aceras,
a sentir que es amor el que nos besa,
a sentirnos los dos en piel desnuda.
Es mi amor hacia el tuyo el que me obliga
a escribirme de amor para entregarte
esta torpe caricia mal escrita,
y palpita en lo escrito y dentro late,
es tu amor, es mi amor, enamorándose.
C. R. C. (28-05-09)
no es una larga carta hecha de frases,
ni siquiera un discurso entretenido
no, mi amor, es tu amor tu mejor verso,
sí, mi amor, eres tú el que en mí escribe.
Lo que pide a tu amor el amor mío,
es sentirme besada tan adentro
que no importe el estar o no vestidos,
por sentirnos amados aún sin cuerpos,
por amarnos de lejos y sentirnos.
Imagina esa forma de estar solos,
enredados los dos de tal manera,
que mi cuerpo y el tuyo sean dos cuencos
portadores de quien nació sin cuerpo,
derramándose de amor para inundarse.
Poro a poro, exudándonos, fluyéndonos,
gota a gota de amor transfusionándonos,
dos amores que usan los dos cuerpos,
para fundiéndose en uno celebrarse
en un traspaso de amores cuerpo a cuerpo.
El amor ya está hecho, no hay que hacerlo,
nos inflama por dentro, nos impulsa,
a olvidarnos los dos de las aceras,
a sentir que es amor el que nos besa,
a sentirnos los dos en piel desnuda.
Es mi amor hacia el tuyo el que me obliga
a escribirme de amor para entregarte
esta torpe caricia mal escrita,
y palpita en lo escrito y dentro late,
es tu amor, es mi amor, enamorándose.
C. R. C. (28-05-09)
miércoles, 27 de mayo de 2009
Carpe diem, diem carpe, carpe, carpe
Nada más, de menos nada, naderías necesarias,
innecesarias totales, totalmente necesarias.
Vertiginosos los vértigos, verticales las ventanas,
vis a vis, de vez en cuando, bisbiseanse palabras,
innecesarias totales, totalmente necesarias.
Dormir, soñar, levantarse, plantar de nuevo batalla,
sorberse gotas de uno, rezumadas, exudadas,
y darle la media vuelta a la luna que menguaba.
Carpe diem, si es que place, si place con ello bastaba,
si no basta, media vuelta, ahí no fuiste convocada.
Una de cal, tres de arena, busca el fuego que te inflama.
C. R. C. (27-05-09)
Nada más, de menos nada, naderías necesarias,
innecesarias totales, totalmente necesarias.
Vertiginosos los vértigos, verticales las ventanas,
vis a vis, de vez en cuando, bisbiseanse palabras,
innecesarias totales, totalmente necesarias.
Dormir, soñar, levantarse, plantar de nuevo batalla,
sorberse gotas de uno, rezumadas, exudadas,
y darle la media vuelta a la luna que menguaba.
Carpe diem, si es que place, si place con ello bastaba,
si no basta, media vuelta, ahí no fuiste convocada.
Una de cal, tres de arena, busca el fuego que te inflama.
C. R. C. (27-05-09)
martes, 26 de mayo de 2009
Ida y vuelta a la parada
Una tarjeta en la mano
La misión es entregarla al conductor de autobús que pasa a las catorce y treinta.
Hace sol, hay flores lilas, pensamientos color malva.
El semáforo cerrado, disco rojo.
Pasa el nueve
Algo pasa cuando pasa, un relámpago en la mente, un impulso refrenado.
El semáforo se abre, color verde.
Unos pasos aceleran, unas piernas enfundadas en dos perneras muy negras.
Unos pies, unos zapatos, unas suelas que atraviesan sobre bloques de cemento y, mientras pasan, dos ojos por el suelo se pasean.
Un socavón guarda dentro, entre restos de adoquines, unas hojas de magnolio, ya marchitas, ya resecas, ya marrones, ya mohosas, ya sin vida, ya sin ellas.
El asfalto, carretera, atraviesa.
La marquesina da sombra a quienes el bus esperan.
Gente joven, estudiantes, dos ojos que los pasean.
Una mujer va llegando, otra mujer se le acerca.
Petición que es atendida, unas gracias que se aceptan.
Cambio de mujer y manos, entregada la tarjeta.
Una llamada que anuncia que se entregó la tarjeta.
Ida y vuelta caminando, solitarias las perneras.
Olvidarse del impulso, olvidarse, ida y vuelta.
C. R. C. (26-05-09)
Una tarjeta en la mano
La misión es entregarla al conductor de autobús que pasa a las catorce y treinta.
Hace sol, hay flores lilas, pensamientos color malva.
El semáforo cerrado, disco rojo.
Pasa el nueve
Algo pasa cuando pasa, un relámpago en la mente, un impulso refrenado.
El semáforo se abre, color verde.
Unos pasos aceleran, unas piernas enfundadas en dos perneras muy negras.
Unos pies, unos zapatos, unas suelas que atraviesan sobre bloques de cemento y, mientras pasan, dos ojos por el suelo se pasean.
Un socavón guarda dentro, entre restos de adoquines, unas hojas de magnolio, ya marchitas, ya resecas, ya marrones, ya mohosas, ya sin vida, ya sin ellas.
El asfalto, carretera, atraviesa.
La marquesina da sombra a quienes el bus esperan.
Gente joven, estudiantes, dos ojos que los pasean.
Una mujer va llegando, otra mujer se le acerca.
Petición que es atendida, unas gracias que se aceptan.
Cambio de mujer y manos, entregada la tarjeta.
Una llamada que anuncia que se entregó la tarjeta.
Ida y vuelta caminando, solitarias las perneras.
Olvidarse del impulso, olvidarse, ida y vuelta.
C. R. C. (26-05-09)
lunes, 18 de mayo de 2009
Hoy
Hoy escribí un largo e-mail
(más letras de papelera)
una misiva sin sobre ni sello
carente pues de matasellos.
Una misiva con destinatario
desconocidamente conocido
(letras de papelera)
letras desde dentro, letras de mí llenas,
letras que me duelen, letras que me queman.
No son otra cosa que mis labios
mis manos, mis caricias, mi yo entero
torpemente expresados en un grito
de arrebato de amor contracorriente,
de arrebato de amor torpe y doliente.
Se acompaña (sin verse, por el medio,
no se puede mojar un cristal frío)
de la huella que en papel habría dejado
una lagrima al caer mientras fue escrito,
un quejido de amor sintiendo frío.
Remitente mi yo (respeto a él debo)
Destinatario tú (aunque te alteres)
El asunto los dos ( pareja falsa)
Es el cuerpo decir lo que me duele
Y el destino final tu papelera ( papelera virtual de reciclaje)
C. R. C. (18-05-09)
Hoy escribí un largo e-mail
(más letras de papelera)
una misiva sin sobre ni sello
carente pues de matasellos.
Una misiva con destinatario
desconocidamente conocido
(letras de papelera)
letras desde dentro, letras de mí llenas,
letras que me duelen, letras que me queman.
No son otra cosa que mis labios
mis manos, mis caricias, mi yo entero
torpemente expresados en un grito
de arrebato de amor contracorriente,
de arrebato de amor torpe y doliente.
Se acompaña (sin verse, por el medio,
no se puede mojar un cristal frío)
de la huella que en papel habría dejado
una lagrima al caer mientras fue escrito,
un quejido de amor sintiendo frío.
Remitente mi yo (respeto a él debo)
Destinatario tú (aunque te alteres)
El asunto los dos ( pareja falsa)
Es el cuerpo decir lo que me duele
Y el destino final tu papelera ( papelera virtual de reciclaje)
C. R. C. (18-05-09)
viernes, 15 de mayo de 2009
No la busques, ella viene,
cuando, como y donde quiere.
Caprichosa pasajera, polizón,
si es que ella quiere.
Cuando menos te lo esperes.
Como el rayo en el verano.
Donde sus pasos la lleven.
Aparece repentina, la rebelde.
Forzarás que te acompañe,
pelearás que se quede,
suspirarás sus caricias,
exigente, belicoso, tiernamente.
No la busques, ella es ella,
la que viene cuando quiere.
La tristeza del poeta la seduce
y ella viene.
C. R. C. (15-05-09)
jueves, 14 de mayo de 2009
De nuevo aquí, mi pobre niño loco,
sigues tú siendo el triste y el solitario,
sigo encontrándote helado y aterido,
tiemblas y siento que te mueres de frío.
No pudo ser, lo sabes, lo sabías,
ya desde siempre como un presentimiento,
sabiduría que luego fue aprendida
cuando los pálpitos te fueron consumiendo.
Y te ausentaste, te fuiste, te ocultaste
te recluiste a ciegas y en silencio
y yo inconsciente te hice hablar un día
y ahora es mi culpa el frío que te atere.
Lo presentías, tus pálpitos no engañan,
pavor me daba dejarte ser cobarde
no te creía, razona -te decía-,
fue mi reproche tu falta de coraje.
Te zaherí con saña y con encono,
sin compasión, piedad no te tenía,
y no era error, no era cobardía,
era el dolor en forma de señales.
Solos los dos, no tengo otra manera,
de compensar el daño que te hice
que el darte voz para llorar tu pena,
desde mi voz perdóname el herirte.
C. R. C. (14-05-09)
sigues tú siendo el triste y el solitario,
sigo encontrándote helado y aterido,
tiemblas y siento que te mueres de frío.
No pudo ser, lo sabes, lo sabías,
ya desde siempre como un presentimiento,
sabiduría que luego fue aprendida
cuando los pálpitos te fueron consumiendo.
Y te ausentaste, te fuiste, te ocultaste
te recluiste a ciegas y en silencio
y yo inconsciente te hice hablar un día
y ahora es mi culpa el frío que te atere.
Lo presentías, tus pálpitos no engañan,
pavor me daba dejarte ser cobarde
no te creía, razona -te decía-,
fue mi reproche tu falta de coraje.
Te zaherí con saña y con encono,
sin compasión, piedad no te tenía,
y no era error, no era cobardía,
era el dolor en forma de señales.
Solos los dos, no tengo otra manera,
de compensar el daño que te hice
que el darte voz para llorar tu pena,
desde mi voz perdóname el herirte.
C. R. C. (14-05-09)
miércoles, 13 de mayo de 2009
Pasarás tú de largo cuando cruces la calle
sin mirar el bordillo que una mano grabó
cuando el fresco cemento no se había secado
los seis trazos de un nombre que mis ojos miró
Ese nombre que rompe al mirarlo mis ojos
al sentir al leerlo que él provocó el temblor
del corazón que la mano guió por el cemento
atrapando en un nombre lo que siente el amor.
A ese nombre, a esa mano , al bordillo, a la calle,
al temblor provocado, a los que sienten a dos.
C. R. C. (13-05-09)
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