Y entre los mimbres se le fue escapando
aquel goteo de la miel del agua.
La que es tan dulce cuando el amor llega
y es tan amarga cuando él se marcha.
Y entre los mimbres del corazón trenzado,
se escucha el lento susurrar del agua:
No me contengas, fluir quiero libre.
No me aprisiones, que la sed me llama.
Un corazón de mimbre va goteando.
Su agua de miel al pasar derrama,
y en cada surco donde va cayendo
liban guijarros sedientos de agua.
C. R. C. (15-08-09)
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario