domingo, 14 de junio de 2009

¿Por qué tú me provocas que se erice mi vello?
¿Por qué siento en mí este escalofrío intenso?
¿Por qué necesito decirte lo que estoy sintiendo?
¿Por qué vuelvo a prenderme de ti cada vez que me alejo?

¿Qué me excita en tu nombre, en tu boca?
¿Qué me hizo llorar en tu voz al oír un te quiero?
¿Qué me rompe por dentro?
¿Qué tormenta, qué mar de mareas me nace tan dentro?


¿Por qué me estremezco?
¿Por qué mi boca se calla y mi cuerpo se vuelve de fuego?
¿Por qué motivo tú eres por quien se me abren las carnes?
¿Por qué solamente por ti se me vuelve de miel el silencio?

Y eres tú quien provoca mi cuerpo.
Y eres tú quien me hace sentir la ternura.
Y eres tú quien escribe en mí versos.
Y eres tú... y me vuelvo poeta sin serlo.

Ese hombre que no tuvo rostro,
que sentí tan ausente de mí,
que era un puro misterio,
y aún sabiendo... aún sabiendo...

Ese hombre me hizo sentir la mujer que llevaba por dentro,
despertó a la dormida, a la ausente, a la prisionera de mí,
y rendí ante él mis banderas, mi orgullo, mi genio,
mi saber ser mujer sin un hombre, mi bravura, mi empeño.

Me rendí prisionera, ante él,
ante él... que jamás me pidió...
ante él... que jamás me ofreció...
ante él... que no quería sufrir ni provocar sufrimiento.


No pensó que el amor pudo en mí convertirlo en mi dueño.
Ese hombre, al que voy a besar, al que voy a sentir desnudándome el cuerpo,
recorriendo mi piel palmo a palmo, mientras le beso entero,
y sentir que sus manos en mí causan este misterio

Y me vuelvo de miel y a la vez siento en mí este fuego,
que me quema, me late, me abre y humedece mi sexo.
Y mi boca recorre su cuerpo, y mis manos se enredan en él,
y le atrapo, y le beso, y enredados los dos... se desborda el deseo.

Y nos late el calor de la piel, el calor de los cuerpos...
Y nos pienso... recorriéndonos los dos poco a poco...
Y ahora mismo nos pienso... y nos duele el deseo...
Y nos siento... respirando gimientes... jadeantes sin freno...

E imagino tus ojos... imagino tu pelo...
imagino estas bocas besándose...
te imagino fundido en mi cuerpo... y muriéndonos...
alcanzando ese instante total, delicado, brutal del orgasmo perfecto.

C. R. C. (13-06-09)

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