sábado, 19 de diciembre de 2009

¿Te atreves? ¿Osas?
Dijiste que ni una queja,
que ni una letra doliente,
ni tan siquiera un reproche.

Y te callaste, y te callas,
y ni tan siquiera hablas…
Enmudecida por dentro,
de pronto se hizo otra.

¡Otra! ¡Otra! ¡Otra!
¡Fuera ella! ¡Desterrémosla!
¡Acallemos a la loca!
¡Larga vida a esta otra!

Enmudecerle la voz,
allí donde la voz no nombra.
¡Que no pronuncie palabras!
¡Que no se abra su boca…!

¡Que no sienta! ¡Que no ame!
¡Que no quieren fastidiarla!
¡Que no quieren enfadarla!
¡Que no quieren otra cosa…!

El silencio se haga eco
del palpitar de la loca,
son latidos acallados,
por su mano y por su boca.

La muda muda de muda,
cubierta de falsas ropas,
va vestida de cordura,
enmudeciendo a la loca.

C. R. C (19-12-09)

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