sábado, 20 de junio de 2009

El roce de una paloma en mi brazo...

El vuelo de una paloma rozó mi brazo...

Las alas de una paloma rozaron mi brazo...


Sentí el aleteo de la paloma en mi brazo...

Mis brazos sintieron el vuelo de unas alas...

Una paloma en vuelo tocó mi brazo...


paloma

alas

vuelo

roce

aleteo

brazo


No sé expresar la belleza de ese roce.

No puedo.

No sé.

C. R. C. (20-06-09)

jueves, 18 de junio de 2009

Hay para quien un poema es un protocolo innecesario

Hay para quien bailar consiste en un acercamiento previo

No necesitan a nadie

No entienden un sentimiento

Me gusta oír el silencio, me gusta oír lo que callan unos labios en silencio.

Me gusta ver ese baile del crepúsculo en el cielo.

Protocolos, sentimientos.

Innecesarios.

Inolvidable

Pronunciar un nombre acariciándolo

Escuchar mi nombre acariciado por unos labios

El deseo de besarlos, el deseo de excitarlos, el deseo...

Inolvidable.

Inolvidables protocolos innecesarios.


C. R. C. (18-06-09)

lunes, 15 de junio de 2009

Soñé, cuando era joven, soñé,
como tú, como todos,
todos soñamos,
todos fuimos jóvenes.

Pasó el tiempo,
segundo a segundo, año a año.
El tiempo no es joven ni viejo,
nosotros sí.

Nosotros nos vamos con el tiempo,
cada segundo del tiempo
nos lleva de nosotros,
nos vamos de nosotros.

Ahora no soy joven,
pero a veces no me acuerdo y sueño.
Lo malo es que de vez en cuando:
recuerdo.

Recuerdo que no soy joven,
recuerdo que ya no es tiempo de sueños,
entonces...
una lagrima se desliza y lloro.

Otras veces no me acuerdo,
entonces sueño,
entonces todo es posible todavía,
pero guardo una mala costumbre:

Me acuerde o no me acuerde,
sueñe o no sueñe, ocurre,
siempre ocurre,
una lagrima se desliza por mi mejilla y lloro.


C. R. C. (15-06-09)

domingo, 14 de junio de 2009

¿Por qué tú me provocas que se erice mi vello?
¿Por qué siento en mí este escalofrío intenso?
¿Por qué necesito decirte lo que estoy sintiendo?
¿Por qué vuelvo a prenderme de ti cada vez que me alejo?

¿Qué me excita en tu nombre, en tu boca?
¿Qué me hizo llorar en tu voz al oír un te quiero?
¿Qué me rompe por dentro?
¿Qué tormenta, qué mar de mareas me nace tan dentro?


¿Por qué me estremezco?
¿Por qué mi boca se calla y mi cuerpo se vuelve de fuego?
¿Por qué motivo tú eres por quien se me abren las carnes?
¿Por qué solamente por ti se me vuelve de miel el silencio?

Y eres tú quien provoca mi cuerpo.
Y eres tú quien me hace sentir la ternura.
Y eres tú quien escribe en mí versos.
Y eres tú... y me vuelvo poeta sin serlo.

Ese hombre que no tuvo rostro,
que sentí tan ausente de mí,
que era un puro misterio,
y aún sabiendo... aún sabiendo...

Ese hombre me hizo sentir la mujer que llevaba por dentro,
despertó a la dormida, a la ausente, a la prisionera de mí,
y rendí ante él mis banderas, mi orgullo, mi genio,
mi saber ser mujer sin un hombre, mi bravura, mi empeño.

Me rendí prisionera, ante él,
ante él... que jamás me pidió...
ante él... que jamás me ofreció...
ante él... que no quería sufrir ni provocar sufrimiento.


No pensó que el amor pudo en mí convertirlo en mi dueño.
Ese hombre, al que voy a besar, al que voy a sentir desnudándome el cuerpo,
recorriendo mi piel palmo a palmo, mientras le beso entero,
y sentir que sus manos en mí causan este misterio

Y me vuelvo de miel y a la vez siento en mí este fuego,
que me quema, me late, me abre y humedece mi sexo.
Y mi boca recorre su cuerpo, y mis manos se enredan en él,
y le atrapo, y le beso, y enredados los dos... se desborda el deseo.

Y nos late el calor de la piel, el calor de los cuerpos...
Y nos pienso... recorriéndonos los dos poco a poco...
Y ahora mismo nos pienso... y nos duele el deseo...
Y nos siento... respirando gimientes... jadeantes sin freno...

E imagino tus ojos... imagino tu pelo...
imagino estas bocas besándose...
te imagino fundido en mi cuerpo... y muriéndonos...
alcanzando ese instante total, delicado, brutal del orgasmo perfecto.

C. R. C. (13-06-09)

jueves, 11 de junio de 2009



Ruega por mí para que no llueva,
invéntate una danza pro no lluvia,
necesito del sol para abrigarme
de la nube de gris que trae la lluvia.

Rogativas pro-sol, pro-andariegas,
letanías sin cuentas de un rosario,
nunca supe rezarle a los inciensos
ni a las aguas benditas de una pila.

De rezares rezados en voz baja,
de rodillas envuelta entre silencios,
de algún velo de tul sobre mi cara,
de los cirios de cera decreciendo.

Rogativa de sol rompiendo nubes
por aquellos que sin rezar rezaron
por los que son eternos peregrinos
por los que son las cuentas del rosario.

Ruega un ruego sin latines ni incensarios,
sin estolas, sin albas, sin breviarios,
donde sea ofrecida en sacrificio,
cual pasión, rosa herida en el calvario.


C. R. C. (11-06-09)

viernes, 5 de junio de 2009

Porque habiendo estado, nuevamente,
a dos pasos del borde del abismo,
precipicio interior, negro agujero,
argonauta sin patria me he sentido.

Se escuchaban los cantos de sirena,
Circe, ansiosa, celebraba ya su triunfo,
la Medusa, de horrenda cabellera,
asomaba al cristal donde me miro.

Me he sentido de nuevo prisionera
en la cárcel interior donde no habito,
donde el negro color que se pasea,
no es el negro color con que me visto.

Rojo ardiente, carbón negro, negro y rojo,
dos colores que al vestirlos son mi símbolo,
del carbón, frío, inerte, cuerpo fósil,
y del fuego, llama ardiente, pulso ígneo.

Amo el fuego que al carbón de piedra toca,
ambos, juntos, se consuman, se celebran,
se transforman, se transmiten, se fusionan,
son mi puedo, son mi quiero, debo unirlos.

Porque habiéndome sentido la perdida,
la que sobra, la que no tiene su sitio,
la que estorba a ella misma, la extranjera,
la que para vivir no halla un motivo.

Porque intento lo único que puedo,
no olvidarme de mí, no abandonarme,
a buscarme, sedienta de mí vengo,
a invitarme, una vez más, a acompañarme.

C. R. C. (05-06-09)

jueves, 4 de junio de 2009

Es tan difícil convencer al otro de que se le ama, es tan difícil convencernos de que nos aman.
Y sin embargo, algo dentro nos lo grita, algo sin voz, sin piel, ni manos, sin palabras, sin sonidos. Es un arañazo, un arco iris, un torrente de dicha y un naufragio.
Y seguimos sintiendo tanto miedo a que no sea amor y equivocarnos
Y seguimos sintiendo tan a dentro cuando amor es amor aún sin llamarlo.
Y en el fondo sabemos que aunque duela, aunque no sea amor lo que obtengamos, hemos sido tocados por la única inmortal condición del ser humano.

No se mata el amor aunque se quiera, no se olvida el amor de recordarlo, no se puede contra él de otra manera que vivir sin amor anestesiados.

C R. C. (04-05-06)