Era un tiempo de membrillo en las papilas,
empalague edulcorado, tierno, dulce,
Era un tiempo de entretelas con puntillas,
de guipures, de bordar picas en Flandes.
Era un tiempo de suspiros del suspiro,
de ese agosto del estío al agostarse.
Era un tiempo en que el verano era un membrillo,
un bordado, un suspiro, un empalague.
Era un tiempo en que las perlas eran perlas,
en que el mar era un noray donde amarrarse.
Ya las perlas se olvidaron de ser perlas.
Ya el noray dejo de ser del mar amarre.
Es un tiempo agridulce, tamarindo.
Es un tiempo de costuras sin hilvanes.
Se olvidaron los dulzores del membrillo.
Se olvidaron los bordados del encaje.
C. R. C. (11-08-10)
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