Era un tiempo de membrillo en las papilas,
empalague edulcorado, tierno, dulce,
Era un tiempo de entretelas con puntillas,
de guipures, de bordar picas en Flandes.
Era un tiempo de suspiros del suspiro,
de ese agosto del estío al agostarse.
Era un tiempo en que el verano era un membrillo,
un bordado, un suspiro, un empalague.
Era un tiempo en que las perlas eran perlas,
en que el mar era un noray donde amarrarse.
Ya las perlas se olvidaron de ser perlas.
Ya el noray dejo de ser del mar amarre.
Es un tiempo agridulce, tamarindo.
Es un tiempo de costuras sin hilvanes.
Se olvidaron los dulzores del membrillo.
Se olvidaron los bordados del encaje.
C. R. C. (11-08-10)
jueves, 12 de agosto de 2010
lunes, 9 de agosto de 2010
Necesito oler esos jazmines,
entrar allí, despacio, muy despacio,
para aspirar el aroma de ese patio.
Necesito sentir.
Necesito aprender.
Tú puedes enseñarnos.
Enséñame a oler como se huele
sin usar el sentido del olfato.
Enséñame a respirar pausadamente
sin que me falte el aire al inspirarlo.
Enséñame a colorear pétalo a pétalo
cada flor que tú viste en aquel patio.
Hazme entender el misterio que él encierra
más allá de lo que tus ojos captaron.
Hazme llegar el aroma de jazmines
en el calor de una tarde de verano.
Cuéntame tú lo que tú allí sentiste.
Sé tú acuarela de jazmín, olor y patio.
C. R. C. (08-08-10)
entrar allí, despacio, muy despacio,
para aspirar el aroma de ese patio.
Necesito sentir.
Necesito aprender.
Tú puedes enseñarnos.
Enséñame a oler como se huele
sin usar el sentido del olfato.
Enséñame a respirar pausadamente
sin que me falte el aire al inspirarlo.
Enséñame a colorear pétalo a pétalo
cada flor que tú viste en aquel patio.
Hazme entender el misterio que él encierra
más allá de lo que tus ojos captaron.
Hazme llegar el aroma de jazmines
en el calor de una tarde de verano.
Cuéntame tú lo que tú allí sentiste.
Sé tú acuarela de jazmín, olor y patio.
C. R. C. (08-08-10)
domingo, 8 de agosto de 2010
Porque te amé -no fingiré- porque te amo,
Soy yo la que ha ganado la partida.
Yo soy la que ha ganado la batalla,
y repliega sus huestes y no olvida.
Ahora sé que sé amar, y que amar puedo.
Con el amor ganado me retiro,
regresando a mi cuartel de invierno
de donde tú provocaste mi salida.
Antes de ti me había retirado,
habiendo abandonado la partida.
Por saberme incapaz de amar, o por creerlo,
me encontraba en reposo, pero herida.
Tú no has estropeado mi vida.
Por ti aprendí a amar, siendo por eso
que tú fuiste el que curó mi herida,
aún sin entenderlo tú y aún sin quererlo.
No habrá más mediodías en tus brazos.
No habrá besos que marquen mi barbilla.
No habrá voz que me inunde al oírla.
No habrá noches, no habrá mañanas, no habrá días.
Habrá versos para quien quiera leerlos.
Habrá amores que han ganado la partida.
Habrá ojos que se nublen sin quererlo.
Habrá manos que acarician sin caricias.
Por no poder besar, besan un verso.
Por no dañar de amor, amor esquivan.
Por no dejarse amar, por no hacer daño…
porque ellos aman, amor no se lastima.
C. R. C. (08-08-10)
Soy yo la que ha ganado la partida.
Yo soy la que ha ganado la batalla,
y repliega sus huestes y no olvida.
Ahora sé que sé amar, y que amar puedo.
Con el amor ganado me retiro,
regresando a mi cuartel de invierno
de donde tú provocaste mi salida.
Antes de ti me había retirado,
habiendo abandonado la partida.
Por saberme incapaz de amar, o por creerlo,
me encontraba en reposo, pero herida.
Tú no has estropeado mi vida.
Por ti aprendí a amar, siendo por eso
que tú fuiste el que curó mi herida,
aún sin entenderlo tú y aún sin quererlo.
No habrá más mediodías en tus brazos.
No habrá besos que marquen mi barbilla.
No habrá voz que me inunde al oírla.
No habrá noches, no habrá mañanas, no habrá días.
Habrá versos para quien quiera leerlos.
Habrá amores que han ganado la partida.
Habrá ojos que se nublen sin quererlo.
Habrá manos que acarician sin caricias.
Por no poder besar, besan un verso.
Por no dañar de amor, amor esquivan.
Por no dejarse amar, por no hacer daño…
porque ellos aman, amor no se lastima.
C. R. C. (08-08-10)
viernes, 6 de agosto de 2010
En veinticuatro horas, por tres veces,
como negó Pedro la Palabra,
la palabra hasta mí llegó negada.
Negándolos, nosotros nos negamos.
“Conócete a ti mismo”, nos dijeron,
eterna asignatura no aprobada.
Sumergirse en uno mismo lleva tiempo,
sumergirse en los demás ni lo intentamos.
Antes de preguntarnos, contestamos,
antes de comprendernos, entendemos.
Uno a uno, desnudez frente al espejo.
Uno a otros, somos ciegos de los otros.
Ojos ciegos, que no ven más que el espejo.
Ciegos ojos, cuando a solas no miramos.
El azogue en el espejo de lo ajeno.
El ajeno en el espejo de nosotros.
Somos yo, somos tú, cuando tú miras.
Yo soy yo, yo soy tú, si yo te miro.
Sienta el tú lo que el yo está sintiendo.
Sufra el yo lo que sufre su reflejo.
Sí mirarnos, sí escucharnos, sí decirnos.
No ser ciegos, no ser sordos, no ser mudos.
Sí atrevernos a mirar nuestro desnudo.
No mirar sin desnudarnos en los otros.
C. R. C. (05-08-10)
como negó Pedro la Palabra,
la palabra hasta mí llegó negada.
Negándolos, nosotros nos negamos.
“Conócete a ti mismo”, nos dijeron,
eterna asignatura no aprobada.
Sumergirse en uno mismo lleva tiempo,
sumergirse en los demás ni lo intentamos.
Antes de preguntarnos, contestamos,
antes de comprendernos, entendemos.
Uno a uno, desnudez frente al espejo.
Uno a otros, somos ciegos de los otros.
Ojos ciegos, que no ven más que el espejo.
Ciegos ojos, cuando a solas no miramos.
El azogue en el espejo de lo ajeno.
El ajeno en el espejo de nosotros.
Somos yo, somos tú, cuando tú miras.
Yo soy yo, yo soy tú, si yo te miro.
Sienta el tú lo que el yo está sintiendo.
Sufra el yo lo que sufre su reflejo.
Sí mirarnos, sí escucharnos, sí decirnos.
No ser ciegos, no ser sordos, no ser mudos.
Sí atrevernos a mirar nuestro desnudo.
No mirar sin desnudarnos en los otros.
C. R. C. (05-08-10)
domingo, 1 de agosto de 2010
Hay poesía en las pequeñas cosas.
En un par de pendientes que reposan sobre el rosa raso de la mesa
y se abrazan
y se besan
En las cortinas que el aire balancea.
En la noche a través de la ventana.
En el roto silencio que me llega
En el rodar de un coche sobre grava.
Ella es la que inclina mi cabeza para buscarla a través de la ventana
y divisar por las cortinas entreabiertas las farolas entre hojas de la plaza.
Ella habla
Ella dice
Ella llama
Ella es la que regala la belleza al contemplar las cosas cotidianas.
Poesía agita las cortinas
Entra el aire
Ella habla:
“Buenas noches”
Siento el beso mientras escribo en mi cama.
C. R. C. (01-08-10)
En un par de pendientes que reposan sobre el rosa raso de la mesa
y se abrazan
y se besan
En las cortinas que el aire balancea.
En la noche a través de la ventana.
En el roto silencio que me llega
En el rodar de un coche sobre grava.
Ella es la que inclina mi cabeza para buscarla a través de la ventana
y divisar por las cortinas entreabiertas las farolas entre hojas de la plaza.
Ella habla
Ella dice
Ella llama
Ella es la que regala la belleza al contemplar las cosas cotidianas.
Poesía agita las cortinas
Entra el aire
Ella habla:
“Buenas noches”
Siento el beso mientras escribo en mi cama.
C. R. C. (01-08-10)
En la estación de autobuses.
POR SU SEGURIDAD ESTÁ USTED SIENDO GRABADO
Mosaico de baldosas manchadas por los pasos.
Un gorrión que cruza saltando sobre un charco.
La dársena vacía, esperas en el banco.
Anuncios de SE VENDE por quintuplicado.
La flota de autobuses en tono verde y blanco.
Dos vados de garaje.
Mil chicles pisoteados.
Grafitis que nos cuentan lo que otros amaron.
Gemidos de autobuses.
La dársena esperando.
C. R. C. (01-08-10)
POR SU SEGURIDAD ESTÁ USTED SIENDO GRABADO
Mosaico de baldosas manchadas por los pasos.
Un gorrión que cruza saltando sobre un charco.
La dársena vacía, esperas en el banco.
Anuncios de SE VENDE por quintuplicado.
La flota de autobuses en tono verde y blanco.
Dos vados de garaje.
Mil chicles pisoteados.
Grafitis que nos cuentan lo que otros amaron.
Gemidos de autobuses.
La dársena esperando.
C. R. C. (01-08-10)
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