Hacía sol en la mañana, hacía fresco, era septiembre.
El cielo azul, gotas de lluvia en las baldosas de la terraza.
Eran las horas de la mañana,
el sol, el fresco, la puerta abierta,
gotas de lluvia en la terraza,
la mesa blanca, las cuatro sillas.
Adentro, el cuarto me reclamaba.
Pasear los ojos, grabarlo todo,
guardarlo dentro, como se guarda,
lo que no tiene donde guardarse,
lo que guardado es lo que guarda.
Aquella puerta, ventana abierta,
el sol que dentro se paseaba,
aquella lluvia que no mojaba.
Aquel momento, aquellos días,
aquella espera en la mañana.
Pasan las horas, pasan los días,
pasan las noches, pasan mañanas.
El sol calienta, la lluvia es dulce,
amor allí que nunca pasa.
Amor en besos que nunca pasan.
C. R. C. (18-11-09)
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¡Ay, Carmen! pasar, siempre pasar... Pasan las estaciones, los acontecimientos, el amor y, hasta la vida pasa.
ResponderEliminarTe invito a que pases por mi blog.
Saludos. María
Somos aves de paso María.
ResponderEliminarGracias por tu paso.